Me acosté a tu lado y mis cinco sentidos se activaron de repente:
Mi vista no se apartaba de tus ojos cerrados, como intentando adivinar a dónde miras en sueños. Mi olfato definía tu pelo, reconstruyéndolo en el aire, otorgándole un alma que no le pertenece. Mi oído tranquilizaba y ponía en armonía a mi mente con el sonido de tu respiración...y poco a poco mis dedos se acercaron a tu piel, como para intentar sentir cada poro por el que se escapa tu ser; y así invadirme de ti.
Mi lengua quería salir de su refugio para poder hacer físicas las sensaciones que me invadían; pero entonces, por primera vez en esa noche, pensé, y preferí dejarte soñar.Solamente te ordené y te ordeno que sueñes que yo soy tu sueño...aunque también es cierto que los sueños, sueños son.

1 comentario:
"Solamente te ordené y te ordeno que sueñes que yo soy tu sueño...aunque también es cierto que los sueños, sueños son."
Me encantó, dijiste tanto con tan poco que en realidad conmueve.
Saludos!!!
Publicar un comentario