martes, 24 de junio de 2008

Me acosté a tu lado y mis cinco sentidos se activaron de repente:

Mi vista no se apartaba de tus ojos cerrados, como intentando adivinar a dónde miras en sueños. Mi olfato definía tu pelo, reconstruyéndolo en el aire, otorgándole un alma que no le pertenece. Mi oído tranquilizaba y ponía en armonía a mi mente con el sonido de tu respiración...y poco a poco mis dedos se acercaron a tu piel, como para intentar sentir cada poro por el que se escapa tu ser; y así invadirme de ti.

Mi lengua quería salir de su refugio para poder hacer físicas las sensaciones que me invadían; pero entonces, por primera vez en esa noche, pensé, y preferí dejarte soñar.Solamente te ordené y te ordeno que sueñes que yo soy tu sueño...aunque también es cierto que los sueños, sueños son.

1 comentario:

Tomás Goic dijo...

"Solamente te ordené y te ordeno que sueñes que yo soy tu sueño...aunque también es cierto que los sueños, sueños son."

Me encantó, dijiste tanto con tan poco que en realidad conmueve.

Saludos!!!